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Krantz & Orbegoso

Teresa Orbegoso (poeta)

Lorochay / Coca Kintucha

« LOROCHAY (1)
Hace cerca de diez años vivo en esta ciudad que no entiendo. Llegué aquí, a diferencia de muchos de mis compatriotas, no para mejorar mi situación económica sino por una apuesta intercultural con el que se convertiría en mi esposo. Desde que llegué sentí que todo lo que traía conmigo se me iba de las manos como si fuera agua. Entre esas cosas: la manera de nombrar a los objetos, tradiciones, religiosidad, comida, historia, todo. Sentía que debía conservar algo de aquello de lo que provenía. Así que decidí no perder la memoria que encontraba en las canciones de las comunidades nativas de mi país. En ellas me encontraba conmigo misma. Pero si debía elegir una para la vida esa era Lorochay. La primera y la mejor versión que escuché fue la del disco Coca Kintucha donde José María Arguedas le pone voz sobre una estructura de teclados, batería, guitarras y saxofones. Los músicos Mino Mele y Gisela Pérez-Ruibal lograron fusionar esta propuesta de sonido novoandina peruano con el canto del escritor y el testimonio que sobre su vida personal diera en 1965, durante el primer Encuentro de Narradores, realizado en Arequipa. Allí el novelista nos habla de su infancia dividida entre la discriminación que sufrió de parte de su madrastra blanca y el cariño que recibía de parte de los sirvientes indígenas de su casa. Hay que señalar que la voz de José María fue extraída de una grabación realizada el 22 noviembre de 1969 (2). La versión original de Lorochay se encuentra en Arguedas: Canto y Herencia (3). El registro se realizó en la reunión que sostuviera el escritor con su esposa y un grupo de amigos en Chaclacayo. En ella, muestra cómo debe cantarse este tema. Sé que a cualquiera que escuche Lorochay, aunque no entienda el idioma, se le estrujará el corazón. Tan acostumbrados a escuchar la música comercial verán que esto es único. Porque en la voz de él escuchamos cierto tipo de luz y de sonoridad que nos permite elevarnos. Escucharla me ha ayudado a sobrellevar toda forma de racismo que pulula en Buenos Aires. Cantarla me salva, me hace reconocer la belleza natural y poética que existe en el quechua y me da memoria para pensar nuestra herencia y pensar la poesía en su sentido más puro.
Aquí comparto el link de la canción para que puedan escucharla y la letra en quechua y en español de Lorochay. Traducción que se encuentra en la obra dedicada al escritor: Cartas de Chimbote del grupo de teatro peruano Yuyachkani. En torno a su novela póstuma: El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo y las cartas que intercambió con su psicoanalista chilena Lola Hoffmann y con el antropólogo John Murra.

LOROCHAY
Chiara llaway mayu patapi
Carta muwan nispa
Ciertuchum ciertuchum
Carta muwan kanki.
Lorochay, Lorochay
Lorochay, Lorochay
Lorochay, Loro
Lorochay, Lorochay
Lorochay, Lorochay
Lorochay, Loro

LORITO MÍO
A orillas del río Chiara,
Está la carta que tanto espero
Es cierto, es cierto,
Ahí está esa carta,
Lorito, lorito
Lorito, lorito
Lorito, loro.
Lorito, lorito
Lorito, lorito
Lorito, loro

(1) “Lorochay” (Lorito mío). Carnaval de Querobamba, Sucre, Ayacucho. Tema extraído del registro musical de 1960-1963, realizado por José María Arguedas. Interpretado por él mismo.
(2) Apenas seis días antes del disparo fatal con el que José María Arguedas se quitara la vida.
(3) Disco editado por la Universidad Católica en el 2001».

Teresa Orbegoso (Lima, 1976). Licenciada en Periodismo. Investigadora social. Escritora. Actualmente cursa la maestría en Escritura (UNTREF).
Ha publicado los libros de poesía: “Yana wayra” (Ed. Urbano marginal, Lima, 2011); “Mestiza” (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012); “La mujer de la bestia” (Ed. Trópico Sur, Maldonado, 2014); “Yuyachkani”, junto a la artista plástico Zenaida Cajahuaringa (Ed. La purita carne, Lima, 2015) y “Perú” (Ed. Buenos Aires Poetry, Argentina, 2016).
Ha compuesto la música para el libro “La casa sin sombra” de Claudio Archubi.
Ha sido invitada a varios festivales internacionales de poesía. Reseñas sobre su escritura, sus libros y poemas aparecen en distintas revistas latinoamericanas.
Tiene a su cargo la página de entrevistas a creadores hispanoamericanos migrantes: Migraciones poéticas.

Pablo Krantz (músico)

Embriáguense / Charles Baudelaire

Hay que estar siempre ebrio. Ahí está el secreto: esa es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que agobia nuestros hombros y nos inclina hacia la tierra, hay que embriagarse sin tregua. Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como prefieran. Pero embriáguense. Y si a veces, en las escalinatas de un palacio, sobre la verde hierba de un foso o en la monótona soledad de su cuarto, se despiertan con la ebriedad ya atenuada o desaparecida, pregúntenle al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj les responderán: “¡Es hora de embriagarse! Para no ser esclavos martirizados por el Tiempo, ¡embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como prefieran”.

«Hablo francés desde chico y, cuando llegué a la adolescencia y comencé a interesarme en la poesía, descubrí al mismo tiempo a los poetas franceses y las horrendas traducciones que había de ellos en español. Eran horrendas por muchos motivos: porque no tenían nada que ver con el original, porque habían intentado traducir la rima y habían perdido en el camino el sentido y la belleza, porque no tenían musicalidad, porque eran viejas y habían envejecido mientras que los poemas originales se mantenían jóvenes y plenos de vigencia, porque estaban hechos sin amor (o porque al traductor no le habían pagado lo suficiente como para que pusiera amor, o dedicación), o porque abusaban del español de España, o porque no habían elegido a traductores que amaran a esos poetas y sus obras… La cuestión es que, cuando me compré por primera vez una edición bilingüe de las Obras Completas de Rimbaud, cada vez que por inadvertencia posaba la mirada en la hoja de la izquierda (donde estaba, creo recordar, la traducción), sufría como un condenado. Cuando, unos años más tarde, tuve amigos que compartían mi gusto por la poesía, les leía los poemas intentando traducirlos un poco mejor, para poder acercarles algo aunque sea de la maravilla de la versión original… Mi mejor amigo de entonces me insistía para que hiciera traducciones y buscara una editorial. Me parecía absurdo, imposible, demasiado temerario. Casi treinta años después, a partir de un encuentro casual con un editor, terminé haciéndolo. Hace unos meses publiqué a través de la editorial argentina Piloto de Tormenta mi traducción del libro “El spleen de París” del poeta francés Charles Baudelaire. Este libro, que fue uno de los que leí en mi adolescencia y me influenció y marcó de esa manera indeleble en que nos marcan las cosas en esa época, tiene entre sus páginas algunos textos realmente sublimes, cargados de Verdad y de Belleza (así, con mayúscula, como a veces los pone Baudelaire mismo) y este es sin duda uno de ellos. Creo que no se puede leerlo sin sentir su magia (siempre que se posea sensibilidad hacia la poesía, por supuesto, sino el hechizo puede no funcionar). Espero haberle hecho algo de justicia a esa magia en esta traducción. Abrazos».

Pablo Krantz es un músico y escritor con siete discos y siete libros publicados en Argentina, Francia y España. Entre 2002 y 2008 estuvo radicado en París, donde editó un disco de canciones, dos novelas y un libro de cuentos (todo ello en lengua francesa). Ha realizado conciertos en Francia, Alemania, España, Suiza, Inglaterra, Colombia, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina y tocó como soporte de famosos cantantes franceses como Jane Birkin y Mano Solo. En 2003 recibió uno de los premios del concurso internacional de cuentos “Juan Rulfo”, y recibió en dos ocasiones el premio español “Pop-Eye” por su música y su literatura. Acaba de editar en diciembre de 2016 su traducción de “El spleen de París” del poeta francés Charles Baudelaire.